Lo ideal sería que luego de percibir tal información se quede solo en el tercer estadio (de interés mayor) y no se pase al cuarto. Explico detalladamente el porqué: ante una información interesante y competente que busca mover a la ciudadanía se suele recurrir a algún grupo estatal o particular para ver cómo poder solucionar el problema, pero al no encontrarlo o se decide no hacer nada o se decide hacerlo uno mismo (interés superlativo). Entonces sería idóneo que estos grupos especializados en el tema ya existan, pero al no haberlos se crean algunos grupos menores. Ojo, que no está mal que estos existan, el problema subyace en que ante la variedad de grupos se torne dificultoso convocar masivamente a algo representativo para la sociedad y en vez de remar todos hacia un lado, sucede que nadamos en círculos minúsculos compitiendo entre nosotros, cuando en realidad todos tenemos un objetivo afín.
Es así que la solución de estos tipos de problemas no está en crear más voluntariados u organizaciones especializadas en el tema, si no en reforzar los ya formados, complementarlos de nueva gente, de nuevas ideas y fortalecerlos para que se convierta en una verdadera RED que esté unida y tienda a unir cada vez más a las personas que se contactan a fin de cambiar esa realidad pesimista. La próxima vez que leas una noticia sobre ecología en el periódico o veas un reportaje sobre minería informal, ponte a pensar en qué tipo de reacción quieres tomar para que luego lleves a cabo todos tus pensamientos y cruces esa espesa línea entre la indignación desde tu casa con el control remoto en mano o la acción constructiva que se ensucia la manos y realiza con el ejemplo lo que en algún momento tuvo en mente. Antes de avanzar con enormes proyectos sobre calentamiento global, lluvia ácida, deterioro de la capa de ozono, etc. Enseñemos que el primer paso consiste en arrojar la basura al tacho y después de ello la misma sociedad valorará su entorno más cercano, su ambiente.
